Para llenar espacio, ya que la editorial espera por lo menos una hoja entera, diré que mientras escribo esto estoy en Paris, Nueva York o Manchester, y no que estoy en la penosa y gris Lima, y menos que son las 1am en el distrito más poblado de América. Además diré que estoy al frente de mi biblioteca, de mi videoteca (desde Buster Keaton a Wes Anderson) y de mi discoteca, que tiene los vinilos originales de los Beatles, Nat King Cole y Oasis. Espero que con lo que estoy escribiendo por lo menos no te aburras y espero que no te toques.
Qué puedo decir sobre un libro que no sé lo que contiene, sé que por los menos tendrá un buen titulo y una buena carátula y ser yo el que cobre los derechos. También habrá mujeres, jazz, rock, barrios viejos, fracasados, futbol, cine, política-a veces-, colegios, viejos aburridos, niños aburridos, adolescentes aburridos y tíos aburridos y un total etc. Lo que escribo con tal de llenar.
Sé que con el tiempo aparecerán algunos poseros intelectuales que por ser su condición tal se memorizarán todo esto que estoy escribiendo, y lo citarán cada vez que puedan. Lo harán en graduaciones, juergas bohemias, bautizos, quinceañeros y demás tonteras. Espero que lo jodan y digan que el autor si estuviera allí patearía sus bolas. Esta es mi idea y espero que ningún autor la copie y si lo hacen váyanse a la mella.
Sólo queda decir para terminar, porque estoy con sueño, que espero realmente que si estoy muerto lo lean y me recuerden. Los críticos me llegan, pero a los lectores se les respeta. Quiero que cuándo sean robots (no me importa si destruyen la tierra o si me reviven-espero que si para continuar esto-) estar al mismo nivel de Camus, Cela, Echenique y Asimov.
La última frase: “qué te dure”.
Zelig